jueves, 8 de marzo de 2012

OLGA Y. BARRIA B. PROFA. LUISA DIAZ CED. 9-121-599 COD. : 9915,9916 ENSAYO DIRECCIÒN EN LOS CENTROS ESCOLARES DE PRIMARIA Y SECUNDARIA Es realmente un puesto delicado de mucha responsabilidad, autoridad, obligaciones y de oportunidades, un puesto que al desarrollarse con eficiencia, Profesionalismo, honestidad, claridad y transparencia será de gran recompensa en la labor educativa ya que podrán lograr los objetivos propuestos para una mejor calidad de la educación. Es deber y función del Director o Directora supervisar la labor escolar en todos sus aspectos, orientación académica el cumplimiento de los planes de estudios ,organización, evaluaciones, controles, mandos, manejos, y conducción para realizar dichos compromisos el cual dependiendo de la manera cómo se ejecuten será ejemplo para todos los que esperan la gran labor a realizar, hablamos de Estudiantes, docentes, personal, administrativos, familia y comunidad. La Dirección de los Centros Educativos académicos debe constituir la Actividad Central y prioritaria de nuestros directores y directoras. Sin embargo, si se considera la naturaleza del trabajo directivo, observando y analizando con detalle el desempeño diario de sus tareas, las evidencias nos dicen otras cosas. Tenemos que los centros escolares no son exclusivamente instancias académicas, sobre todo si se las concibe como entidades rigurosamente ordenadas y estables en las que se procura la transmisión del conocimiento formalizado; o como escenarios en los que están plenamente presentes el afán por aprender y las liturgias del acto didáctico en un marco de relaciones respetuosas entre docentes y discentes. Nuestras instituciones escolares, cada vez más, constituyen espacios de intervención habitual para otros colectivos de profesionales, además del docente. Asistentes sociales, mediadores, terapeutas, personas de los servicios psicopedagógicos de apoyo externo, asesores y asesoras para la formación permanente del profesorado, monitores dedicados a las actividades complementarias o asistenciales: comedor, transporte, programas recreativos y culturales, etc., concurren en nuestros centros para desempeñar cometidos heterogéneos. Si a esos colectivos les añadimos los más comunes y numerosos: el del alumnado y el familiar y también a quienes desempeñan tareas de supervisión educativa, se completa un panorama diverso y complejo de grupos, individuos, roles e intereses en el que las relaciones interpersonales ocupan un lugar de máxima relevancia. Las formas de abordar esas relaciones interpersonales, desde el desempeño de la tarea directiva, son difíciles se olvida, más de lo que se debiera, que quienes trabajan en las instituciones escolares las cuales son personas falibles y no siempre coherentes. Que, lejos de ser un colectivo selecto y homogéneo de profesionales laboriosos y diligentes que acuden a su puesto de trabajo cada día, ilusionados y con la convicción de que llevan a cabo una misión trascendental, constituyen un grupo de trabajadores como cualquier otro. Un grupo de personas a quienes también preocupan problemas relacionados con su seguridad laboral, su estatus económicos, sus condiciones de trabajo o en el ámbito particular su situación personal y familiar. Nuestros Directores están diariamente involucrados en una delicada y frenética actividad de relaciones interpersonales en las que intervienen, además de los actores de siempre pero con condicionantes distintos, hay también que considerar que poseer y desarrollar pertinentes habilidades sociales constituye un requisito para un adecuado desempeño de su tarea profesional. Estamos ante un campo de estudio de importancia para los procesos de formación, desempeño y evaluación de la función directiva, el promover un clima saludable de convivencia entre los estamentos de la comunidad educativa, gestionar con pericia las situaciones de conflicto, establecer relaciones convenientes con el entorno, motivar al grupo de docentes profesionales de los centros educativos a trabajar en equipo para conocer las vivencias de cada grupo , las preocupaciones en el rendimiento escolar , el desempeño , los problemas y tratar a su ves de conseguir programas apropiados para la superación de los mismos. Los Directores siempre deben ir al frente de sus centros educativos, estar dispuestos en la búsqueda de las actualizaciones pedagógicas, nunca sentirse satisfecho con los compromisos concluidos ya que la educación siempre debe avanzar al igual que los estudiantes en sus niveles académicos. En este sentido según todo lo antes mencionado consideraremos que el director realiza una buena gestión en la medida en que muestra ser una persona capaz de promover los procesos de intercambio y construcción de una visión compartida a través de la organización del personal, la promoción del trabajo en equipo, el manejo de conflictos internos entre los diferentes actores de la escuela y la coordinación con otras entidades y agentes del entorno. Asimismo, la calidad de la gestión del director tendrá relación con su capacidad de facilitar oportunidades de capacitación al personal docente, que le permita contar con un grupo capaz de responder a demandas educativas complejas como son la diversificación curricular, la atención a la diversidad y la compresión de nuevos enfoques.

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